“El hábito de estudio se perdió,
el niño se volvió tekoreí porque no le
estimulan el hábito de estudiar. El hábito de estudio, el método y la
estructura cognitiva se construyen en clase y se consolidan en casa”.
El tecnicismo burocrático parece haber colonizado
las aulas del siglo XXI, transformando la educación en una fría métrica de
planificaciones rígidas y tareas mecánicas. Sin embargo, desde el norte
argentino, el educador y pensador José Yorg sacude los cimientos de la
enseñanza tradicional con una hipótesis transformadora: «Estudiar en clase para
aprender a estudiar en casa».
Lo que
nació como una propuesta desde la práctica del cooperativismo ha desbordado sus
propios límites, convirtiéndose en una ciencia pedagógica del rescate del
hábito de estudiar.
Dialogamos
con él sobre cómo su enfoque transforma la mente y el tejido social de los
estudiantes.
—
Profesor Yorg, su premisa de «Estudiar en clase para aprender a estudiar en
casa» suena disruptiva en una época donde se satura a los alumnos con deberes
en el hogar. ¿Por qué cambiar el eje?
— Porque
la escuela tradicional, atrapada en el tecnicismo burocrático, invirtió la
lógica natural del aprendizaje. Hoy se usa el aula para cumplir formalidades
administrativas, "pasar contenidos" a contrarreloj y rellenar
planillas. El hábito de estudio se perdió, el niño se volvió tekoreí porque no le estimulan la costumbre de
estudiar, allí encontramos un punto donde intervenir; enseñarle a estudiar,
en ese escenario las tareas no tienen sentido, el propio educando hace su tarea
estudiando. El aula debe ser un taller vivo, un laboratorio guiado y colectivo.
El hábito de estudio, el método y la estructura cognitiva se construyen en
clase y se consolidan en casa.
— Desde
la opinión de especialistas en alta pedagogía se afirma que su propuesta activa
directamente lo que los científicos llaman el "cerebro social". ¿Cómo
opera esto en la práctica dentro del aula cooperaria?
— La
ciencia, la pedagógica unida a la sociología nos da la razón: el cerebro humano
no está diseñado para aprender en aislamiento competitivo. Evolucionamos para
aprender cooperando. Cuando un estudiante debate, confronta ideas de manera
respetuosa o resuelve un problema junto a sus compañeros, se activa la
cognición social que convierte al conocimiento en algo significativo. El
compañerismo y la solidaridad no son adornos discursivos; son el verdadero
motor biológico del aprendizaje.
Pedagogía de la alegría en acción.
— Otro
punto crítico de la escuela actual es el estrés y la frustración infantil. ¿De
qué manera esta pedagogía protege la salud cognitiva de los niños?
— El
tecnicismo burocrático es una máquina de generar inestabilidad emocional. Cuando
obligas a un niño a decodificar conceptos abstractos y complejos de forma
aislada, saturas su memoria de trabajo. El cerebro estresado se bloquea. En la
Pedagogía Cooperaria, el aula funciona como un andamiaje de seguridad afectiva.
El esfuerzo principal se hace en comunidad, donde el error no es punitivo, sino
parte del diseño científico del aprendizaje. Al remover la amenaza del fracaso
solitario, las funciones superiores del cerebro trabajan a su máxima capacidad.
El alumno no vuelve a casa frustrado; vuelve con alegría porque aprendió en
alegría.
— Usted
sostiene que esta hipótesis desborda la educación cooperativa tradicional. ¿Por
qué afirma que estamos ante una ciencia pedagógica de vanguardia?
— Durante
décadas, la educación cooperativa se limitó a ser una materia aislada, y bajo
los parámetros de la pedagogía liberal, reducida a ser un contenido más sobre doctrina y cooperativas.
Eso es reduccionismo. Lo que nosotros proponemos es una epistemología de la
cooperación. La cooperación es la base sobre la cual se construye todo el
saber. Cuando implementamos proyectos complejos —como las cooperativas
escolares o los huertos asociativos—, estimulamos
la función cerebral superior de vinculación. El estudiante no fragmenta el
conocimiento; conecta las matemáticas, las ciencias naturales, la lengua y la
ética en un sólo circuito integral. Esto es pedagogía humana.
___Por
último Profesor Yorg: ¿Qué implica la Pedagogía de la alegría?
___Sencillamente
estudiar en clase para estudiar en casa con alegría, amar la educación, amar el
estudio, para asegurarnos que siempre, el hoy escolar siempre estudiará, de
cualquier manera.