El dirigente cooperativo formoseño sostuvo que la intervención de Ueno Bank demuestra los riesgos de confiar ciegamente en la desregulación económica y reclamó una economía al servicio de la sociedad.
La intervención de Ueno Bank en Paraguay, una entidad financiera que contaba con casi tres millones de clientes, abrió un debate económico y político que trasciende las fronteras del país vecino.
Al respecto, José Yorg, educador, investigador social y dirigente cooperativo, expresó su preocupación por las consecuencias económicas y sociales de esta crisis y señaló que sus implicancias también deben analizarse desde la realidad argentina, particularmente en las provincias fronterizas.
"Lo que está sucediendo en Paraguay debe hacernos reflexionar. Durante mucho tiempo se presentó a ese país como un ejemplo de estabilidad económica y de desregulación. Sin embargo, hoy nos encontramos ante una crisis bancaria que compromete la confianza de millones de personas. Esto demuestra que no alcanza con hablar de libertad económica: también hay que garantizar responsabilidad, controles y protección de los ahorristas", manifestó Yorg.
La frontera también paga las consecuencias
El dirigente formoseño señaló que la situación paraguaya merece especial atención en Formosa, por la estrecha relación comercial y social que existe entre ambas orillas.
"En ciudades como Clorinda, y también en otros puntos de nuestra provincia, el movimiento comercial depende en buena medida de las relaciones cotidianas con Paraguay. Cuando se interrumpen los medios de pago y las operaciones financieras, los efectos pueden sentirse rápidamente en los comerciantes, trabajadores y consumidores".
Yorg agregó que "la integración fronteriza no puede depender exclusivamente de la buena voluntad de los mercados. Necesitamos sistemas financieros confiables, instituciones responsables y políticas que protejan la actividad económica de nuestras comunidades".
Una advertencia para el debate económico argentino
Al referirse a las repercusiones políticas del caso, Yorg consideró necesario revisar críticamente los modelos económicos que se presentan como ejemplos indiscutibles.
"El presidente Javier Milei ha expresado elogios al modelo paraguayo. Ahora bien, lo ocurrido con Ueno Bank obliga a formular una pregunta: "¿Qué sucede cuando la desregulación y la expansión de los negocios no están acompañadas por controles suficientes y garantías efectivas para la población?".
Y añadió: "No se puede confundir libertad económica con ausencia de responsabilidad. Los bancos administran recursos de la sociedad y, por lo tanto, deben estar sometidos a reglas claras, supervisión efectiva y obligaciones concretas. Cuando una entidad financiera fracasa, no podemos mirar solamente los balances empresariales: debemos mirar qué sucede con los ahorristas y las familias".
La economía debe estar al servicio del pueblo.
Desde su perspectiva cooperativa, Yorg sostuvo que esta crisis vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: Quién debe orientar la economía y a quién deben beneficiar sus resultados.
"Nosotros sostenemos que la economía debe estar al servicio de las personas y del pueblo, no al revés. El crecimiento económico pierde legitimidad cuando no protege el trabajo, los ahorros y las condiciones de vida de la población".
En esa línea, reivindicó el papel de la cooperación y de la economía social como herramientas para construir relaciones económicas más democráticas, responsables y solidarias.
"El cooperativismo tiene mucho que aportar a este debate. No se trata solamente de administrar empresas de manera diferente, sino de construir otra concepción económica, donde la participación, la responsabilidad compartida y el bienestar colectivo sean principios fundamentales".
Una reflexión que Argentina no debería ignorar
Finalmente, Yorg consideró que lo sucedido en Paraguay debe servir como advertencia para la Argentina y para toda América Latina.
"No debemos esperar a que las crisis golpeen nuestras propias puertas para discutir qué modelo económico necesitamos. La experiencia paraguaya nos recuerda que ninguna economía puede sostenerse sobre la confianza ciega en los negocios privados ni sobre la idea de que el mercado resolverá por sí solo todos los problemas".
Y concluyó con una definición que sintetiza su pensamiento:
"La verdadera estabilidad económica no consiste solamente en atraer inversiones o exhibir buenos indicadores. Consiste, ante todo, en garantizar que la economía proteja a la sociedad. Desde nuestra concepción cooperativa, sostenemos que otra organización económica es posible y necesaria: Una economía democrática, solidaria y al servicio del desarrollo social".






