Por José
Yorg, el cooperario.
Una nueva geografía
económica para la Argentina. La integración bioceánica y la articulación de la
Ruta Nacional 81 representan una oportunidad histórica para superar el
centralismo porteño y construir una Argentina verdaderamente federal, soberana
y comprometida con el desarrollo social y cooperativo.
Una nueva geografía económica para la Argentina y Formosa.
La
integración de la Ruta Nacional 81 al Corredor Bioceánico de Capricornio,
mediante su articulación con Salta y Jujuy, plantea una oportunidad histórica
para Formosa y para la Argentina: construir una nueva geografía económica,
productiva y comercial que supere la dependencia de las rutas tradicionales de
concentración portuaria.
Formar
Contadores Bioceánicos y Licenciados en Comercio Exterior con mentalidad
bioceánica significa formar una nueva generación profesional para abrir una
nueva época: una Formosa integrada a la región, productiva en sus capacidades y
protagonista de su propio desarrollo.
Durante
siglos, la estructura económica heredada del Virreinato del Río de la Plata
privilegió al puerto de Buenos Aires como principal centro de comercio y
conexión exterior. Esa matriz contribuyó a consolidar un centralismo que relegó
a las provincias del Norte y del Nordeste a posiciones subordinadas.
Hoy,
la integración bioceánica permite imaginar otro horizonte. La Ruta 81,
conectada con los corredores hacia el Pacífico y el Atlántico, puede
convertirse en una vía estratégica para vincular a Formosa con los mercados
regionales, la producción cooperativa, las pequeñas y medianas empresas y las
oportunidades de desarrollo continental.
No
se trata de sustituir un puerto por otro, sino de terminar con la idea de que
la Argentina debe organizar su economía desde un único centro de poder.
El Corredor Bioceánico
exige pensamiento territorial, infraestructura, formación académico, profesional
y decisión política. Exige que Formosa deje de contemplarse como
periferia y se asuma como territorio estratégico de la integración
latinoamericana.
El
desafío es enorme: transformar una posibilidad geográfica en una política de
desarrollo. Para ello, la Universidad, las cooperativas, los gobiernos, los
sectores productivos y la ciudadanía deben construir una agenda común.
La
Ruta 81 puede ser mucho más que una carretera. Puede representar el comienzo de
una nueva etapa histórica: una Argentina conectada transversalmente, con
provincias protagonistas y un desarrollo menos dependiente de la herencia
centralista.
¡El
futuro bioceánico de Formosa reclama pensamiento estratégico y acción
organizada, en la fraternidad, un abrazo cooperativo!