“Cuando la plata ya no alcanza, cuando la mesa se achica y el
futuro se vuelve incierto, el pueblo empieza a hacerse preguntas que antes no
se hacía”,
En un contundente análisis sobre
la coyuntura socioeconómica actual, el educador e investigador social José Yorg
reflexionó sobre el impacto del deterioro de las condiciones de vida en los
sectores populares y advirtió sobre los límites de la resignación comunitaria.
"Cuando se acumulan las carencias básicas de la vida, hasta los giles despertarán", sentenció Yorg, al remarcar que la tranquilidad social “no debe confundirse con pasividad indefinida ante el ajuste y la pérdida del poder adquisitivo.
Al
consultarle al educador a quién describe como persona gil, expuso: “El "gil" es aquel que cree en las
promesas, el que posterga sus propios reclamos en pos de una estabilidad que
nunca llega, el que se refugia en la mesa familiar y en el mate diario para
sobrellevar la angustia de un bolsillo cada vez más flaco”.
Despertar a la realidad.
“Yorg recurrió al refrán popular para explicar su postura, "que
hasta el buey más manso puede cornear", y remató con una metáfora
de fuerte contenido político: "El gil de goma puede estar
despertándose en su catre, guarda".
Tras esa definición, Yorg
señaló que “la creciente dificultad para acceder a los bienes esenciales de la
vida no constituye solamente un problema económico, sino también un fenómeno
político y social que modifica la percepción de la ciudadanía”.
"Durante un tiempo,
muchas personas pueden soportar sacrificios con la esperanza de que la
situación mejore. Pero cuando las carencias dejan de ser una excepción y pasan
a formar parte de la vida cotidiana, la realidad comienza a desmentir los
discursos. Es entonces cuando se produce un cambio en la conciencia social",
afirmó.
"Es muy probable que
estemos asistiendo a un tiempo que inicia un proceso de conciencia ante la
realidad que interpela a la propia realidad. Cuando la plata ya no alcanza,
cuando la mesa se achica y el futuro se vuelve incierto, la sociedad empieza a
hacerse preguntas que antes no se hacía”, cerró José Yorg.