“¡Que alguien le explique a Milei que en el Reino Unido también se invierte dinero público para crear y fortalecer cooperativas!”
Un correo enviado por Jim McMahon, presidente del Partido
Cooperativo británico y ministro del Gobierno del Reino Unido a José Yorg, anuncia
una inversión de 10 millones de libras para impulsar nuevas cooperativas en
Inglaterra. El contraste abre un interrogante sobre las políticas de Milei
hacia la economía cooperativa argentina.
La evidencia está a la vista. En una comunicación
recibida el domingo 11 de octubre, Jim McMahon MP, presidente del Partido
Cooperativo británico y ministro de Gobierno Local, Descentralización y
Desarrollo Regional, informó a Yorg sobre el nuevo Programa de Desarrollo
Cooperativo anunciado por el Gobierno británico en septiembre de 2026.
El programa forma parte de un paquete de 10
millones de libras destinado a revitalizar los centros comerciales de
Inglaterra, recuperar edificios abandonados y ofrecer oportunidades para que
las comunidades rescaten negocios amenazados por el cierre.
Pero hay un aspecto político fundamental: McMahon
explica que la iniciativa responde a una concepción según la cual el
crecimiento debe impulsarse redistribuyendo poder hacia las comunidades, los
trabajadores y las empresas locales.
“¡Que alguien le explique a Milei que
en el Reino Unido también se invierte dinero público para crear y fortalecer
cooperativas!”, es la interpelación que surge del contraste entre ambos enfoques.
La contradicción
que el debate argentino no debería ignorar
Milei declaró a la BBC, en mayo de 2024, que
consideraba brillante a Margaret Thatcher y reivindicó su capacidad política.
Sin embargo, la experiencia británica actual ofrece una referencia
institucional que no encaja en una lectura simplificada del desarrollo
económico: el Gobierno promueve deliberadamente la expansión del sector
cooperativo mediante recursos públicos y políticas de fortalecimiento
comunitario.
La comparación no supone afirmar que el Reino Unido
y la Argentina tengan idénticas condiciones económicas o institucionales.
Tampoco implica que toda política británica sea trasladable automáticamente a
nuestro país. Lo que pone en evidencia es algo más concreto: admirar a un
referente extranjero no autoriza a ignorar las políticas de ese mismo país que
contradicen el propio discurso económico.
En la Argentina, las medidas de suspensión de entidades
adoptadas por el gobierno nacional suscitaron preocupación en el movimiento
cooperativo. El control de la legalidad y el cumplimiento documental son responsabilidades
legítimas del Estado; la discusión de fondo es si esas obligaciones se
acompañan de políticas activas de promoción, asistencia técnica, educación
cooperativa y desarrollo productivo.
Cooperativismo:
¿obstáculo o herramienta para el desarrollo?
Desde su trayectoria en TECNICOOP, José Yorg viene
defendiendo la educación cooperativa, la organización democrática de la
economía y la cooperación como instrumentos de progreso social.
La comunicación de McMahon aporta un ejemplo
concreto para sostener ese debate: el Gobierno británico se propone duplicar el
tamaño del sector cooperativo y mutual, y anuncia recursos para avanzar en esa
dirección.
El interrogante para la Argentina es inevitable: ¿Por
qué no adoptar una política nacional que fortalezca a las cooperativas,
promueva la creación de nuevas entidades y reconozca su aporte a la producción,
el empleo y el desarrollo territorial?
No se trata de idealizar al Reino Unido ni de
convertir una comunicación institucional en una adhesión política. Se trata de
examinar los hechos y exigir coherencia entre las ideas proclamadas y las
decisiones gubernamentales.
La conclusión analítica es una
interpelación al debate económico argentino: “El cooperativismo no sobrevive
por benevolencia: sobrevive porque sabe organizarse”.
La cuestión que queda planteada es si la Argentina
reconocerá en la cooperación organizada una herramienta estratégica para su
desarrollo o continuará relegando a un sector capaz de generar trabajo, arraigo
territorial y respuestas colectivas a las necesidades sociales.



