Por José Yorg, el
cooperario.
El cooperativismo es un tipo de
organización popular que está en la médula del Justicialismo” J.D.Perón
El
consenso peronista: “Veo a la Patria como una inmensa cooperativa de hombres de
buena voluntad”. J.D.Perón
Por ello afirmo
con claridad: “No reprocho a quienes piensan distinto; reprocho a quienes
impiden que el noble cooperativismo se desarrolle”.
El cooperativismo
no pertenece a un grupo, a una cúpula ni a quienes circunstancialmente ocupan
posiciones institucionales. El cooperativismo constituye una herramienta
histórica de organización económica y social fundada en valores universales de
solidaridad, ayuda mutua, democracia y justicia.
Precisamente por
esa razón resulta necesario distinguir entre la legítima diferencia de
opiniones y aquellas actitudes que, por acción u omisión, inmovilizan, desalientan
o bloquean las iniciativas capaces de fortalecer y expandir el movimiento
cooperativo.
Irónicamente
algunos se proclaman peronista, pero traban el desarrollo
cooperativo, cierran posibilidades de educación cooperativa. El Segundo Plan
Quinquenal habla del apoyo de Perón al cooperativismo. ¿Cómo entender que se
ignore aquella histórica experiencia
peronista?
El noble
cooperativismo necesita recuperar capacidad de iniciativa, audacia doctrinal
y vocación de desarrollo. Necesita abrir espacios a las nuevas
generaciones, al pensamiento crítico, a la investigación, a la educación
cooperativa y a todas aquellas experiencias que permitan actualizar su
presencia en una sociedad sometida a profundas transformaciones económicas,
tecnológicas y culturales.
Mi reproche, por
tanto, no está dirigido contra quienes sostienen ideas diferentes. La
discrepancia es saludable; la obstrucción al desarrollo, en cambio, constituye
una grave irresponsabilidad histórica.
Porque el
cooperativismo no puede permanecer inmóvil esperando tiempos mejores.
Los tiempos
mejores también se construyen.
Y se construyen
con ideas, organización, educación, iniciativa y, sobre todo, con la decisión de
no permitir que la envidia, la indiferencia o los intereses particulares
impidan el desarrollo de una causa que pertenece al pueblo.
El noble cooperativismo merece desarrollarse. Y quienes nos decimos argentinos
bien nacidos debemos defenderlo con el deber moral y político, reafirmado, hoy
más que nunca, lo que dijo Perón “La
cooperativa llena en la ciudad y en el campo un vacío que la sociedad no ha
organizado como institución”.
¡En la
fraternidad, un abrazo cooperativo!