“Si el corredor bioceánico modifica la geografía económica de América del Sur, la educación debe modificar la geografía mental, cultural, educativa y productiva de nuestros pueblos”.
El educador social José Yorg comentó que “recientemente tomé contacto con Licenciado en Relaciones Internacionales Martín Rodríguez, representante de la universidad de Salta ante el Corredor , quien me invitó a sumarse a los eventos unversitarios sobre la temática”.
En función a esa amable invitación académica, Yorg fijó que “Si el corredor bioceánico modifica la geografía económica de América del Sur, la educación debe modificar la geografía mental, cultural, educativa y productiva de nuestros pueblos”.
“La magnitud del proceso integrador entre Argentina, Paraguay, Brasil y Chile no puede reducirse exclusivamente a infraestructura vial, comercio exterior o circulación de mercancías. Toda transformación territorial profunda exige también una transformación educativa capaz de preparar sujetos sociales conscientes, organizados y comprometidos con un modelo de desarrollo humano integral”, ilustró.
“En este contexto, la universidad adquiere
una responsabilidad histórica ineludible.
No debería limitarse a observar pasivamente
los cambios económicos derivados del corredor bioceánico, sino constituirse en
protagonista activo de la formación de capacidades regionales, promoviendo en
su seno y en la sociedad valores de cooperación, solidaridad, integración
latinoamericana, democracia económica y compromiso territorial”.
“La universidad bioceánica del siglo XXI
debe superar los enfoques estrictamente tecnocráticos y mercantilistas para
asumir una pedagogía transformadora orientada a: • formar ciudadanos con
conciencia regional; • fortalecer capacidades productivas asociativas; •
impulsar economías cooperativas y solidarias; • promover el arraigo
territorial; • estimular el agregado de valor local; • y construir soberanía
intelectual y económica”.
Base
Pedagógica Cooperativa Bioceánica
“Desde esta perspectiva, el cooperativismo
deja de ser solamente una herramienta económica para convertirse en una
pedagogía social de integración humana y productiva”.
“La Base Pedagógica Cooperativa Bioceánica
propone entonces una educación: territorialmente comprometida; • socialmente
participativa; • regionalmente integradora; • y éticamente fundada en la
cooperación”.
“Porque ninguna infraestructura física
garantizará por sí misma justicia social ni desarrollo equilibrado si los
pueblos no construyen simultáneamente las capacidades culturales, organizativas
y productivas necesarias para conducir soberanamente su destino”.
“Allí reside el desafío histórico de
nuestras universidades latinoamericanas, concluyó José Yorg.
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