Una mutación silenciosa del poder transformó el
trabajo en variable descartable. La nueva legislación no inaugura la
precariedad: la legaliza. Y cuando el trabajo deja de ser derecho, la
democracia pierde su sustancia social.
El
educador social y cooperativista José Yorg sostuvo que la reciente reforma
laboral representa un punto de inflexión histórico: no se trata de una simple
modificación normativa, sino de la consolidación cultural del capitalismo
financiero iniciado en los años setenta. Según afirmó, el pueblo continúa
interpretando la realidad con categorías del capitalismo industrial, mientras
el poder opera desde una lógica financiera que exige flexibilidad,
endeudamiento y fragmentación social.
Afirmó Yorg que “No se trata de una ley más. Tampoco de una discusión técnica sobre indemnizaciones o convenios colectivos. Lo que se ha aprobado bajo el nombre de “reforma laboral” es la consagración jurídica de un cambio de época”.
“La democracia moderna nació asociada al trabajo como derecho. La estabilidad
laboral, la negociación colectiva y la protección social fueron pilares que
otorgaron legitimidad al sistema politico”, señaló
Agregó que “Sin embargo, desde la década
del setenta el capitalismo industrial fue desplazado por una lógica financiera,
global y deslocalizada. El poder dejó de
residir exclusivamente en la fábrica para asentarse en los mercados, la deuda y
los dispositivos tecnológicos que modelan conductas sociales”.
Nuevo paradigma
“En este nuevo paradigma, el trabajador
estable resulta disfuncional. La flexibilidad y la precariedad se presentan como modernización inevitable. La reforma
laboral no crea esta realidad: la institucionaliza”.
“Cuando la precariedad se vuelve norma, la democracia deja de ampliar derechos
y comienza a administrar ajustes”, sostuvo Yorg, advirtiendo que el debate
público permanece anclado en categorías del siglo XX mientras el poder opera bajo coordenadas completamente distintas”.
Finalmente, el dirigente cooperativista planteó dos interrogantes centrales:
¿Puede sobrevivir la democracia cuando el trabajo deja de ser un derecho y se
convierte en mera variable de costo? La reforma laboral mató a la democracia.
¿Será que el pueblo se enteró?
No hay comentarios:
Publicar un comentario