La celebración del Día
del Niño en la Escuela N.º 532 “Dr. René Favaloro” tuvo este año un significado
que trascendió la propia jornada festiva: la presencia del ministro de Cultura
y Educación de la Provincia, Ing. Julio César Aráoz, que constituyó para la
comunidad educativa una señal de reconocimiento institucional hacia la escuela
y hacia quienes sostienen cotidianamente su tarea pedagógica.
"La presencia del ministro de Educación en la Escuela tuvo, además de su significado propio por la celebración del Día del Niño, un valor político e institucional reivindicativo que no pasó inadvertido".Así lo expresó públicamente el maestro José Yorg al agradecer al ministro por haber concurrido personalmente a la institución.
Para Yorg, esta presencia adquiere especial relevancia porque se produce en la misma escuela que, dos años atrás, fue colocada en el centro de una intensa controversia pública a partir de una operación político-mediática que buscó instalar una imagen negativa tanto de la institución como de su condición de maestro.
“Yo le agradecí al ministro su presencia porque entendí que ese gesto político e institucional reivindica a la Escuela 532 y también reivindica mi condición de maestro”, señaló Yorg.
El sentido de aquella expresión no estuvo puesto en reabrir una controversia del pasado, sino precisamente en marcar el contraste entre aquella construcción pública mediatica-política injuriosa y la realidad que hoy se observa en la institución.
La escena actual es elocuente: el ministro de Educación ingresa a la escuela, comparte con su comunidad, conversa con sus docentes y participa de una jornada dedicada a los niños. Y, en ese contexto, se produce públicamente el encuentro con Yorg, quien permanece en la institución ejerciendo su condición docente.
“No necesitábamos discursos de reivindicación. La presencia institucional habló por sí misma. Después de todo lo que se dijo y se difundió hace dos años, y que el ministro venga a la escuela, esté con nosotros y comparta esta jornada tiene un significado político que yo valoro y agradezco”, expresó.
Para el educador, la enseñanza política de esta circunstancia es clara: las campañas de desprestigio pueden instalar una imagen durante un determinado momento, pero no pueden sustituir indefinidamente la realidad institucional ni la trayectoria de quienes permanecen trabajando en ella.
Por eso, Yorg consideró que la jornada no debe ser leída como una revancha personal.
“No interpreto este momento como una victoria personal ni como una oportunidad para cobrar cuentas pendientes. Lo interpreto como una reivindicación de la escuela pública, de la Escuela 532 y de la dignidad de quienes ejercemos la docencia. El tiempo coloca cada cosa en su lugar”, sostuvo.
Y agregó:
“Hace dos años se intentó convertir a esta escuela en escenario de una disputa política. Hoy la realidad nos muestra otra cosa: la escuela está de pie, los niños están aquí, los docentes seguimos trabajando y el ministro de Educación está presente. Esta imagen tiene una fuerza política propia”.
En definitiva, la fotografía de hoy no borra lo ocurrido ayer, pero introduce un contraste imposible de ignorar.
Yorg eligió agradecer antes que confrontar, porque entiende que la verdadera reivindicación no consiste en devolver una agresión, sino en hacer visible que la institución sobrevivió a la operación política calumniosa, que el maestro permaneció en su lugar y que la realidad terminó imponiéndose sobre el relato., cerró José Yorg, visiblemente contento
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