"Más que una norma, un compromiso
afectivo: La experiencia en la Escuela N° 532 demuestra que la seguridad
escolar se construye con diálogo y presencia docente, transformando el ingreso
al aula en un ámbito de paz y protección para nuestros niños."
Tras coordinar los primeros procedimientos experimentales en la
institución, los responsables del operativo José Yorg y Ana María Ramírez Zarza
destacaron que la seguridad educativa debe trascender lo meramente
administrativo. El enfoque propuesto busca transformar la normativa en un
ejercicio de participación madura, donde padres, docentes y alumnos
actúen como un bloque cohesionado.
Lejos de ser una imposición fría, la jornada experimental permitió identificar que el impacto emocional
es el factor determinante. Al respecto, el responsable del operativo Yorg señaló
que el éxito de estas medidas depende de la unidad entre la familia y la
institución”.
Agregó Ramírez Zarza que "La conclusión de esta mirada política-pedagógica de Comunidad Organizada es un fruto que arrojó la propia experiencia", afirmó, subrayando que la observación directa en el terreno es lo que permite perfeccionar las políticas de seguridad.
Desde esta perspectiva, se propone que la aplicación del protocolo sea
precedida por instancias de sensibilización y diálogo con la comunidad. El
objetivo es que el cierre de portones o la revisión de elementos no se viva
como una intimidación, sino como un acuerdo colectivo para proteger "el
hogar común" que es la escuela.
Con este posicionamiento, José Yorg, desde la escuela demuestra que la organización
consciente del pueblo es la herramienta más eficaz para garantizar un
ambiente de paz. Cuando la comunidad se organiza bajo un objetivo claro —la
protección de sus niños—, el protocolo deja de ser una carga para convertirse
en una garantía de libertad y seguridad para todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario