"Pensar
la escuela desde la filosofía-pedagógica de la Comunidad Organizada como faro
orientador"
La
creciente burocratización de las instituciones escolares ocupa hoy un lugar
central en el debate educativo. Cada vez más especialistas advierten que el
exceso de tareas administrativas desplaza la función sustantiva de la escuela:
enseñar y formar. En ese contexto cobra fuerza la necesidad de recuperar el liderazgo
pedagógico como respuesta institucional frente al denominado "apagón
pedagógico", una problemática que afecta a numerosos sistemas
educativos en el mundo.
Como
punto de partida, Ramírez Zarza planteó un interrogante: "¿Cuál es la
función principal que cumple una vicedirectora en una escuela?"
Y
respondió: "La vicedirectora tiene un compromiso esencialmente pedagógico.
Esa constituye su función específica. Junto con la directora diseña la política
pedagógica institucional en diálogo permanente con los diseños curriculares,
impulsa procesos de innovación, acompaña las prácticas de enseñanza y genera
espacios de formación y reflexión pedagógica para los docentes."
Recuperar la dimensión pedagógica
Ramírez
Zarza sostuvo que una escuela que aspire a mejorar la calidad educativa debe
recuperar la primacía de la dimensión pedagógica sobre la lógica burocrática.
"Cuando
la burocracia deja de ser un instrumento de organización y se convierte en un
fin en sí misma, termina obstaculizando el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Por eso resulta imprescindible volver a pensar pedagógicamente la
escuela", afirmó.
En ese
sentido explicó que el propósito de su gestión "no consiste en incorporar
nuevas recetas didácticas ni en aumentar las exigencias administrativas, sino
en promover un verdadero giro epistemológico que convierta a la escuela en un
espacio permanente de producción de pensamiento pedagógico, investigación,
reflexión y recreación teórico-práctica".
La Comunidad Organizada como horizonte pedagógico.
La
propuesta encuentra además un sólido respaldo en la concepción del pedagogo Henry
Giroux, quien concibe a los docentes como "intelectuales
transformativos", es decir, profesionales de la educación”
"Desde
esa perspectiva —expresó Ramírez Zarza— buscamos pensar la escuela desde la
filosofía-pedagógica de la Comunidad Organizada como faro orientador de
una educación comprometida con la formación integral de las personas, la
participación democrática, la cooperación y la construcción del bien
común."
Finalmente
señaló que recuperar la dimensión pedagógica no representa únicamente un
desafío institucional, sino también cultural y ético.
"Se
trata de devolver a la escuela su misión esencial: ser un ámbito donde se
produzca conocimiento, se formen ciudadanos críticos y se construya comunidad
desde una práctica pedagógica profundamente humanista", concluyó.
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