miércoles, 22 de julio de 2026

Yorg: “El ñembotavý, la medicina guaranítica que defiende al ser humano enseñante”.

 

“El "ñembotavý pedagógico" aporta una mirada profundamente humana, política y cultural que urge incorporar al debate actual sobre la salud de los trabajadores de la educación”.

Recientemente el educador social e investigador José Yorg sorprendió con su respuesta ante una pregunta periodística: Frente al incremento de la burocracia neoliberal de Nación con planillas estadísticas y demás que abruman al docente  ¿Bajo qué ley defenderá la gestión pedagógica? Respondió “con la ley del ñembotavy”. Esta respuesta ha desatado curiosidad, aceptación, desconcierto y desacuerdo. En un nuevo comunicado amplió su respuesta.



Afirmó Yorg que “La cultura guaranítica vuelve a sorprendernos por la profundidad de su sabiduría, en este caso ante una autentica defensa de la salud mental de los docentes, puesto que, allí donde la burocracia sólo produce formularios, controles y agotamiento, los enseñantes recurren a un mecanismo de preservación humana: el ñembotavý.

“Mi tesis es clara y categórica: El ÑEMBOTAVÝ constituye la última frontera de autodefensa del ser humano enseñante frente al estrés traumático provocado por la burocracia educativa neoliberal porque aporta una mirada profundamente humana, política y cultural que urge incorporar al debate actual sobre la salud de los trabajadores de la educación”.

Reiteró Yorg en forma categórica  “No se trata de un problema individual. No es una debilidad del docente. Es una respuesta humana ante una organización del trabajo que ha invertido el orden natural de la educación”.

Las causales profundas.

“Desde la década menemista de los 90, la burocracia educativa ha ido ocupando el espacio de la pedagogía. El tiempo destinado a enseñar fue reemplazado por planillas, registros, informes, plataformas, estadísticas, protocolos y controles permanentes. El maestro dejó de ser considerado un profesional del acto educativo para convertirse, muchas veces, en administrador de exigencias ajenas a su misión”.

“Las consecuencias son evidentes: burocracia excesiva; pérdida de la autonomía pedagógica; agotamiento administrativo; alienación del trabajo docente; deterioro de la salud psíquica del educador”.

“No estamos ante una curiosidad lingüística. Estamos ante una categoría cultural que expresa una profunda comprensión de la naturaleza humana. Cuando la presión institucional supera los límites de la resistencia, emerge una respuesta destinada a proteger la integridad psíquica de la persona para que pueda continuar viviendo y enseñando”.

“Por ello afirmo que el ÑEMBO constituye una forma de legítima defensa pedagógica. Es la reserva interior desde la cual el educador protege aquello que ninguna burocracia debería destruir: su capacidad de enseñar, de pensar, de crear y de mantener su equilibrio emocional”, concluyó,

 

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