“El gobierno nacional no
disimula su vocación expoliadora. No lo necesita. Actúa con desparpajo pues nos trata de
ignorantes y flojos”.
José
Yorg, investigador social y pedagógico, reflexiona sobre la inercia social
frente a un gobierno nacional neoliberal y expoliador. Lejos de un reproche moral al pueblo,
sus expresiones plantean una advertencia política: “si la pasividad se
prolonga, el deterioro social, económico y democrático será sensiblemente peor
en muy poco tiempo”.
Señaló Yorg que “Hay gobiernos que no gobiernan: administran el saqueo. Y hay pueblos que no resisten: se acostumbran. Entre ambos extremos se construye la tragedia política de nuestro tiempo”.
Y agregó que “El actual gobierno nacional
no disimula su vocación expoliadora. No lo necesita. Actúa con desparpajo, con gestos de burla, nos
trata de ignorantes y flojos, ofende la memoria histórica de lucha del pueblo argentino”.
“Ajusta, entrega, desmantela y se jacta.
Pero sería intelectualmente deshonesto —y políticamente estéril— atribuir toda
la responsabilidad a quienes hoy ocupan el Estado como botín. La pregunta
incómoda es otra: ¿Qué le pasó al pueblo?”
“No hablamos de ignorancia. No hablamos de
falta de información. Hablamos de
inercia, de una peligrosa quietud social que permite que el daño avance sin
resistencia proporcional. El saqueo no se impone solo por la fuerza del poder
económico, sino también por el silencio prolongado de las mayorías”
“La historia enseña que ningún proyecto
antipopular se sostiene únicamente desde arriba.
Necesita un abajo fragmentado, cansado, descreído. Necesita que el trabajador
naturalice la pérdida de derechos, que el jubilado transforme la humillación en
resignación y que las organizaciones populares se replieguen a la
administración de la emergencia en lugar de disputar el rumbo”.
El
pueblo es sujeto histórico cuando se organiza
“El gobierno expolia, sí. Pero expolia
porque puede. Porque encuentra un tejido
social debilitado, una política sin mística y una dirigencia que muchas veces
confunde prudencia con parálisis. Mientras tanto, se vacían empresas públicas,
se destruyen políticas sociales y se entrega soberanía con una sonrisa irónica
que hiere más que el ajuste mismo”.
“Este no es un reproche moral al pueblo;
es una advertencia política. La
pasividad nunca fue neutral en la historia argentina. Siempre jugó a favor de
los mismos: los concentrados, los especuladores, los que nunca pagan las crisis
que provocan”.
“El cooperativismo, el sindicalismo, los
movimientos sociales y la política popular
nacieron precisamente para romper esa inercia. Para demostrar que el pueblo no
es una masa expectante, sino sujeto histórico cuando se organiza”.
“Pero eso exige abandonar la comodidad del
diagnóstico repetido y recuperar el coraje de la confrontación democrática. Porque
ningún gobierno expoliador cae por agotamiento propio. Cae cuando el pueblo
deja de esperar y vuelve a moverse”.
“La pregunta ya no es qué hace este
gobierno contra el pueblo. La pregunta
urgente es qué está dispuesto a hacer el pueblo para dejar de ser espectador de
su propio despojo”.
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