Por José Yorg, el cooperario.
“El éxito no es el final, el fracaso no es fatal: es el
coraje para continuar lo que cuenta”. Winston Churchill.
“Un ideal colectivo es la coincidencia de muchos individuos
en un mismo afán de perfección.”
José Ingenieros
“Hay que formarse un ideal, sobreponiéndose a las
imperfecciones de la realidad y concibiendo por la imaginación sus perfecciones
posibles”. José Ingenieros
Este artículo tiene un origen, cual es el gesto generoso
de Lic. Mg. Claudia Álvarez , Coordinadora de la revista Economía Social (ES) de convidarme a redactarlo, gesto que valoro mucho.
Siempre es difícil escribir sobre experiencias que uno
mismo ha protagonizado, superado el pudor entonces, afirmamos que las
narrativas docentes tienen algo de poesía, espero que sea así.
Al igual que toda organización u institución se reconoce
en una o varias necesidades su fundación, la fundación de TECNICOOP también
surge a la vida pública de tal manera, respondiendo a la necesidad de rescatar
valores y principios cooperativos que, lamentablemente, las cooperativas
existentes habían claudicado.
La fundación de TECNICOOP tuvo un largo proceso de previa
gestación, episodios concatenados que fueron preparando el parto institucional.
Mi encuentro en los polvorientos caminos con una Supervisora Escolar, Prof.
Lidia Frederich de Acuña, en momentos en que nos encaminábamos-por diferentes
motivos-a la Escuela, circunstancia en que me sugirió adopte el cooperativismo
escolar a mi trayectoria inicial como
maestro rural.
Tiempo después, un conflicto de insatisfacción comunal
producto de una ineficiente e insalubre provisión de agua de una cooperativa de
la localidad llamada Laishí, me impulsaría a confrontar ese hecho con las
autoridades de la entidad, cuyo efecto fue mi decisión de estudiar en la
Universidad Nacional de Formosa-UNaF-la
carrera de “Técnico en Cooperativismo”, donde tomé contacto con mis ulteriores
compañeros/as.
La Provincia argentina, fronteriza con la República del Paraguay, llamada Formosa es
el escenario territorial donde desarrollamos nuestra labor educativa, gremial y política cooperativa en razón a los
principios estratégicos que establecí, producto de una realidad altamente antagonista, situación que llega
aún en nuestros días.
Nosotros, egresados y estudiantes de la carrera
universitaria Técnico en cooperativismo en los comienzos de la década de 1990
nos vimos en la necesidad de reaccionar ante el vacío dirigencial, el
desinterés gubernamental y el creciente desconocimiento del pueblo sobre el
noble cooperativismo, sumado a los desvirtuadores de siempre quienes levantaron
mil ofensas. Ese fue el contexto de gestación institucional.
El día 1° de abril de 1992 en dependencias de la antigua
Dirección de cooperativas se realizó la Asamblea constitutiva que congregó a
todos/as los estudiantes y egresados que, de cualquier manera éramos pocos/as,
la carrera fue a término.
Prontamente las contradicciones internas afloraron, las
autoridades electas eran proclives a no responder a las necesidades examinadas
hasta el cansancio: encarar una labor educativa gremial y política cooperativa.
El desenlace fue inevitable, la línea principista y movimientista ganó la
confianza y de inmediato se abocó a una sacrificada labor, ganando apoyo de
muchos sectores, incluyendo la prensa.
Nunca tan oportuna la reflexión en estos 30 años de labor
cooperativa aquello de “Lo hicimos porque
no sabíamos que era imposible”, frase atribuida a Jean Cocteau.
Fueron muchos los dolorosos fracasos y errores cometidos
en un camino rudo y áspero, sin embargo, los aciertos y alegrías fueron tan
contundes que las heridas sanaron con esos bálsamos. El proceso de cambio
interior, de mentalidad, de conducta, disciplina profesional y organizacional
que cada miembro de nuestra entidad debió afrontar en su formación derivó en
personas con conciencia y sensibilidad social y cooperativa.
Pero el contexto actual socio-económico en que el proceso
democrático sufre declinación, la crisis económica golpea impiadosa, las
respuestas y decisiones políticas
positivas no llegan, conspiran. Mientras tanto, la lucha bondadosa de
TECNICOOP continúa a pesar de todo.
Aportes académicos, Diseños Curriculares de educación
cooperativa y mutual escolar
oficializados, la Plazoleta de la Cooperación y la Mutualidad “Dr. León
Schujman, proyectos y planes como el ProDeCoop-Escolar;
ProDeCoop-Universitario, tesis académicas, Congresos y talleres, programas
televisivos y radiales, disertaciones en diversos ámbitos, estructuración de la educación cooperativa de la Provincia de Formosa, son
sólo una parte del aporte de nuestra entidad al pueblo de Formosa.
Tres décadas de lucha en dignidad implican que con justeza podemos afirmar que nuestra historia
institucional no tiene una sola mancha de indignidad, de deshonra, un sólo acto
de corrupción, al contrario, nuestra historia está llena de sacrificios, de esfuerzos
y de evidencias de que es posible ser mejores seres humanos a partir de la
práctica de la cooperación y si están dispuestos a ello, son los aspectos
señalados lo que hacen de TECNICOOP una cooperativa peculiar.
¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!